Las "Osadas Arpías"

Martirio de Ana de Rotterdam (1539)
La Reforma de la Iglesia en el siglo XVI, no solo enfrentó a católicos y protestantes, sino que dio vida al movimiento anabaptista, el que defendió la libertad religiosa y de conciencia, la separación de la iglesia y el estado, el rol comunitario de la congregación, el despojo de los ritos romanos, la lucha contra la inmoralidad de los religiosos y el rol sobrenatural del Espíritu Santo en nuestras vidas, sin embargo, otro aspecto poco abordado es el rol de la mujer en este movimiento.


Martirio de María van Beckum (1544)
Los anabaptistas creían que Dios podía inspirar a cualquier creyente para que predicara el evangelio, por lo que la mujer emerge como persona plenamente emancipada en cuestiones de religión y como portadora de sus convicciones cristianas. En la región de Wuerttemberg (Alemania), las mujeres anabaptistas fueron exiliadas o encadenadas en sus casas, ya que, constituían una grave amenaza por "diseminar su fe por palabra de boca y también con libritos". 


Martirio de María van Monjou (1552)
En territorios católicos su persecución fue mucho más cruel, en el siglo XVI fueron ejecutados alrededor de 3000 anabaptistas y se sabe que al menos un tercio fueron mujeres. Ya sea en las llamas de la hoguera, en las profundidades de un lago, o producto de las torturas a las que eran sometidas, estas mujeres mostraban su templanza y su poderosa fe ante una iglesia patriarcal que las perseguía por ser "osadas arpías".



Martirio de Anneken Hendricks (1571)

El ejemplo de estas mujeres y su comprensión de las escrituras, permitieron que durante el siglo XVII otras denominaciones como los Bautistas y los Cuáqueros (sí, los de la avena) permitieran la predicación de las mujeres y fueran integradas sin distinción en las labores de la iglesia. En el año 1666, la inglesa Margaret Dell escribiría desde la cárcel el primer tratado en defensa de la predicación y el pastorado de la mujer.



"Porque todos ustedes, los que han sido bautizados en Cristo, están revestidos de Cristo. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer, sino que todos ustedes son uno en Cristo Jesús". Gálatas 3:27-28


Publicado originalmente el 07/03/2019

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