La Espiritualidad de Van Gogh

Actualmente amamos a Van Gogh por sus noches estrelladas y su paisajismo postimpresionista, sin embargo, el origen del artista se encuentra en el realismo artístico, influido principalmente por Millet. Antes de sus lúcidos colores al óleo, mientras Van Gogh aún era un predicador metodista en la zona minera de Borinage, Bélgica, comenzó a dibujar con carboncillo las escenas cotidianas de los obreros y campesinos. Esto se convirtió en un desafío y poco a poco fue desarrollando una técnica propia.

Algunas de las características que distingo en la espiritualidad de Van Gogh, son las siguientes:


1) Personalismo: Existe un claro interés por la persona humana como objeto de dignidad, por el solo hecho de ser creación de Dios. Por este motivo, afirmó que: «Prefiero pintar los ojos de los hombres que las catedrales, porque en los ojos hay algo que no hay en las catedrales, aunque sean majestuosas e imponentes: el alma de un hombre, aunque sea un pobre vagabundo o una muchacha de la calle».

2) Piedad: La imitación de Cristo, aún en su ascético estilo de vida, le hizo empatizar profundamente con las necesidades de su alrededor y con la fortaleza de sus habitantes, su forma de exponerlo fue finalmente mediante la pintura, su pasión. En un país que avanzaba fuertemente hacia la industrialización, el contraste con las penurias de los obreros le hizo despojarse de sus bienes, siendo conocido como "el Cristo de los obreros del carbón".


3) Esperanza: En medio de las negras escenas que dibujaba, se refugió en Cristo como salvador y restaurador de todo mal, capaz de dar vida al cuerpo y al espíritu. El Mesías y la esperanza que representaba, se apropiarían de las luces y del amarillo en sus pinturas. Así, afirmó con entusiasmo: "Qué maestro es Jesucristo cuando puede fortificar, consolar y aliviar a un obrero que tiene la vida dura".


Publicado originalmente el 31/10/2019

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