Como cada año en el Día de la Reforma Protestante, reflexiono sobre alguna de las características de este movimiento, siendo la Libertad de Conciencia la más escuchada durante estos últimos meses producto del Plebiscito por una Nueva Constitución. Pero ¿Cómo se origina este principio?
La Libertad de Conciencia y la Libertad Religiosa se encuentran íntimamente ligadas a nivel histórico, teórico y teológico. Con Lutero, Calvino y el resto de los Reformadores de la Iglesia, se abrió paso a la interpretación personal de las Escrituras y a vivir un Sacerdocio Universal, donde cada creyente puede y debe vivir una relación con Dios sin necesidad de intermediarios. Con la Protesta de Spira (1529), por parte de los Príncipes Alemanes frente al Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, se abre la posibilidad de que las ciudades puedan determinar con autonomía su religión y gobierno. Sin embargo, estas libertades se vivieron particularmente en el núcleo de la Reforma, las universidades, y en la baja Nobleza, no siendo aún una realidad para todo el Pueblo.
En la Inglaterra del siglo XVII aún no existía un consenso político ni religioso, sufriendo guerras de religión y una fuerte intolerancia. Bajo ese escenario, Thomas Helwys, quién da inicio en Londres a lo que algunos dirían fue la primera Iglesia Bautista, escribe el primer libro en inglés sobre la libertad religiosa como un derecho para todas las personas, incluso no creyentes: "El Rey no puede exigir más, porque la religión de los hombres hacia Dios es entre Dios y ellos mismos, el Rey no responderá por ello, ni podrá ser juez entre Dios y los hombres" y "Ni nuestro señor el Rey por la espada de la justicia tiene poder sobre las conciencias de sus súbditos" (Una breve Declaración del Ministerio de la Iniquidad, 1612). Producto de estos escritos, Thomas Helwys murió en prisión en 1616.
Así como él, otro Bautista, Richard Overton, escribió distintos tratados políticos que fundarían el movimiento de los Niveladores, quienes defendían diversos derechos civiles como la igualdad de todas las personas ante la ley, la extensión del sufragio a todos los hombres, limitar la pena de muerte, elecciones anuales de un Parlamento y todo lo anterior, redactando una Constitución; como diría: "Ahora con frecuencia enviáis personas a la cárcel sin motivo alguno... Tus siervos también tienen privilegios" y "Las leyes de esta nación son indignas de un pueblo libre" (Una Protesta de miles de Ciudadanos, 1649). Durante este tiempo, muchos otros fueron encarcelados por sus posiciones religiosas, como John Bunyan, quien desde la prisión escribió su famosa novela: El Progreso del Peregrino (1678).
Por este motivo, no es de extrañar que la Declaración Bautista de Fe, suscrita por las iglesias de Londres en 1689, considerara como uno de sus puntos la Libertad Cristiana y la Libertad de Conciencia: "Solo Dios es el Señor de la Conciencia, y la ha hecho libre de las doctrinas y mandamientos de los hombres que sean contrarios a su Palabra" y "Exigir una fe implícita y una obediencia ciega y absoluta es destruir la libertad de conciencia y también la razón". De la misma manera, el Padre del Liberalismo Clásico, el filósofo inglés John Locke, influenciado por los Bautistas y dado su origen Protestante Puritano, publicó entre 1689 y 1692 sus Cartas sobre la Tolerancia (Religiosa), al tiempo que desarrollaba sus Ensayos sobre el Gobierno Civil, planteando la división de poderes del Estado y el contrato social. Con el pasar del tiempo, la diversidad religiosa y la tolerancia, serían los factores que inspirarían a Voltaire a escribir: "Si en Inglaterra no hubiera más que una religión, se podría temer el despotismo; si hubiera dos, las gentes se degollarían mutuamente, pero hay treinta y todos viven en paz y dichosos" (Cartas Filosóficas, 1734).
Por otra parte, en el Nuevo Continente, Roger Williams fue el fundador de la Primera Iglesia Bautista en América (1638) y también de la Colonia de Rhode Island, como un refugio para cualquier persona bajo el principio de la Libertad de Conciencia (en contraposición a Salem). Escribió en contra de una religión estatal (como impulsaban algunos Puritanos en las Américas), considerando que castigar o matar en nombre del cristianismo es pecado y defendió que: "La adoración forzada apesta en las fosas nasales de Dios". Roger Williams promovió el trato justo con los nativos americanos y fue uno de los primeros en hablar contra la esclavitud. Sus escritos fueron de inspiración para los Padres Fundadores de los Estados Unidos de América y Thomas Jefferson haría una alegoría de una de sus predicaciones para establecer el concepto de "Separación Iglesia-Estado", en una carta del entonces Presidente hacia las Iglesias de la Asociación Bautista de Danbury (1802).
Por motivos como estos y hasta el día de hoy, los Bautistas acuñaron como su lema uno de los discursos del político francés Montalembert: "Una Iglesia Libre en un Estado Libre" (1863). La relación entre la diversidad religiosa y de conciencia en una República, llevó a Alexis de Tocqueville a escribir que la religión sirve al mantenimiento de la República Democrática, a pesar de no mezclarse nunca directamente con el Gobierno: "Los norteamericanos confunden tan completamente en su espíritu el cristianismo y la libertad, que es casi imposible hacerles concebir el uno sin la otra" y "Yo había visto entre nosotros (Francia) el espíritu de la religión y el espíritu de libertad marchar casi siempre en sentido contrario. Aquí (EEUU), los encontraba íntimamente unidos el uno con el otro: reinaban, juntos, sobre el mismo suelo" (La Democracia en América, 1835).
Mucho ha cambiado desde aquellos días y más que nunca la libertad debe ser nuevamente una de nuestras banderas como cristianos. Si en algún momento, fueron los principios del Protestantismo los que impulsaron los valores democráticos, debemos volver a recuperarlos, a predicarlos y a vivirlos en la comunidad.
¡Un cariñoso saludo en este Día de la Reforma Protestante!
Publicado originalmente el 31/10/2020






Comentarios
Publicar un comentario